Vivimos en una época en la que los fracasos económicos han sacudido la fe en el capitalismo global. Los fracasos políticos han socavado la confianza en la democracia liberal y en la noción misma de verdad. Los lazos que deberían unir los mercados abiertos a las elecciones libres y justas están siendo tensados y rechazados, incluso en los centros neurálgicos de la democracia. En todo el mundo, el capitalismo democrático, que depende de la separación decidida del poder y la riqueza, está en crisis. Algunos ahora argumentan que el capitalismo es mejor sin democracia; otros que la democracia es mejor sin capitalismo.
Este libro es una enérgica refutación de ambas visiones. Analiza cómo el matrimonio entre el capitalismo y la democracia se ha vuelto tan problemático y, sin embargo, insiste en que un divorcio sería una calamidad casi inimaginable. Martin Wolf, una de las voces públicas más sabias en asuntos globales, argumenta que a pesar de sus recientes fracasos –crecimiento lento, creciente desigualdad, desilusión popular generalizada– el capitalismo democrático, aunque inherentemente frágil, sigue siendo el mejor sistema que conocemos para el florecimiento humano. El capitalismo y la democracia son opuestos complementarios: se necesitan mutuamente para que cualquiera de ellos prospere. La soberbia exploración de Wolf de su matrimonio nos muestra cómo la ciudadanía y una fe compartida en el bien común no son lemas románticos, sino el fundamento esencial de nuestra libertad económica y política.