El liberalismo clásico se encuentra en un estado de crisis. Desarrollado a raíz de las guerras de Europa por la religión y el nacionalismo, el liberalismo es un sistema para gobernar sociedades diversas, que se basa en principios fundamentales de igualdad y el estado de derecho. Enfatiza los derechos de los individuos a perseguir sus propias formas de felicidad libres de la intromisión del gobierno.
No es ningún secreto que el liberalismo no siempre estuvo a la altura de sus propios ideales. En Estados Unidos, a muchas personas se les negó la igualdad ante la ley. Quiénes contaban como seres humanos plenos dignos de derechos universales fue algo disputado durante siglos, y solo recientemente este círculo se ha expandido para incluir a mujeres, afroamericanos, personas LGBTQ+ y otros. Los conservadores se quejan de que el liberalismo vacía la vida común de significado. Como muestra el reconocido filósofo político Francis Fukuyama en Liberalism and Its Discontents, los principios del liberalismo también, en las últimas décadas, han sido llevados a nuevos extremos tanto por la derecha como por la izquierda: los neoliberales hicieron un culto de la libertad económica, y los progresistas se centraron en la identidad por encima de la universalidad humana como algo central en su visión política. El resultado, argumenta Fukuyama, ha sido una fractura de nuestra sociedad civil y un peligro creciente para nuestra democracia.
En este breve y claro relato de nuestros actuales descontentos políticos, Fukuyama ofrece una defensa esencial de un liberalismo revitalizado para el siglo XXI.