Como una de cada seis personas en la India, Sujatha Gidla nació intocable. Si bien la mayoría de los intocables son analfabetos, su familia fue educada por misioneros canadienses en la década de 1930, lo que permitió a Gidla asistir a escuelas de élite y mudarse a Estados Unidos a los veintiséis años. Fue solo entonces cuando se dio cuenta de lo extraordinaria –y, sin embargo, lo típica– que era realmente la historia de su familia. Su madre, Manjula, y sus tíos Satyam y Carey nacieron en los últimos días del dominio colonial británico. Crecieron en un mundo marcado por la pobreza y la injusticia, pero también lleno de posibilidades. En los barrios marginales donde vivían, todos tenían un lado político, y los mítines, las agitaciones y los arrestos eran comunes. El movimiento por la Independencia prometía libertad. Sin embargo, para los intocables y otras personas pobres y trabajadoras, poco cambió. Satyam, el mayor, cambió su lealtad al Partido Comunista. Gidla relata su increíble vida: cómo se convirtió en un famoso poeta, estudiante, organizador sindical y fundador de un movimiento guerrillero de izquierda. Y Gidla narra las batallas de su madre contra el sistema de castas y la opresión de las mujeres. Página tras página, Gidla nos introduce en una familia complicada y unida que lucha desesperadamente por una vida digna y una sociedad más justa.