"Esa profunda fe en el fatalismo destruyó la cultura del trabajo duro y la motivación para lograr algo... Muchos nepalíes pobres maldicen su desesperación, fracaso y sufrimiento golpeándose la frente con la mano como si fuera un kukri. Todavía creen en la idea de que "solo obtendrás lo que está escrito, no lo que ves". De esta manera, se les hace creer a las personas que el principal operador del mundo es una poderosa fuerza externa... El fatalismo tiene un gran impacto en la búsqueda de soluciones objetivas a los problemas y en hacer de la consecución de objetivos su máxima prioridad... Se considera importante tener amigos, parientes y 'personas propias' en lugares importantes para que uno pueda escapar del castigo incluso si se comporta de manera irresponsable... Hoy en día, la práctica del servilismo sigue siendo una parte integral de la vida social aquí y es claramente visible en todos los niveles del gobierno... Las decisiones se toman y los nombramientos se hacen bajo la presión del servilismo, no sobre la base de una evaluación justa y objetiva de un tema o persona... Sé que he tomado el camino muy difícil de la auto-crítica de mi propia sociedad. Caminar por el filo de una navaja no es tan fácil".
- Extractos de este libro